sábado, 22 de abril de 2017

RED DE MAÑAS EN EL CALLAO.

“De repente he cometido errores administrativos, pero no he robado” dijo el entonces gobernador del Callao, Félix Moreno, en la audiencia donde se evaluaba –el pasado 8 de abril- el pedido de prisión preventiva de 18 meses solicitado por el fiscal anticorrupción Hamilton Castro, por presuntamente haber recibido más de US$4 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht, para hacerse de la licitación del proyecto de la Costa Verde en el Callao. El Ministerio Público, obtuvo esta información de un colaborador eficaz, quien señaló al empresario israelí, Gil Shavit, de ser el intermediario de los ilícitos pagos recibidos por Moreno.
Foto: Trome
Días antes de que la fiscalía denunciará a Moreno, detuvo a Gil Shavit, muy conocido en el Callao por llegar a cabo el Proyecto Fugaz, que tiene como objetivo combatir la inseguridad ciudadana en las zonas más peligrosas del Callao, como el jirón Castilla. El israelí se sometió a la Ley de Colaboración Eficaz, él habría contado los detalles de las oscuras negociaciones del funcionario suspendido, con la empresa Odebrecht. Shavit fue liberado y a las pocas horas de gozar nuevamente de su libertad fue amenazado de muerte, al parecer por sus declaraciones que terminó hundiendo a Moreno, a quien le dieron 18 meses de prisión preventiva, mientras se investiga si recibió coima de la denomina “División de operaciones Estructuradas de Odebrecht” oficina de donde salía los sobornos a altos funcionarios de gobiernos de turno de diferentes países, para hacerse de megaproyectos.

Félix Moreno, pensó que esta denuncia –una vez más- no pasaría a mayores como estaba acostumbrado, era un político intocable a pesar de tener varias investigaciones con pedidos de hasta 11 años de prisión por el delito de colusión y negociación incompatible, an agravio del Estado por una obra que dejó inconclusa en la avenida Foucett.  Moreno se defendió como pudo para no ir a prisión, como que no había recibido “ni un solo sol, en todo caso ni un solo real” y que no conoce a Jorge Barata, exdirectivo de Odebrecht en el Perú. Incluso llegó a decir que la acusación del fiscal era una ¨cortina de humo” para no atrapar a los ¨peces gordos” que sí habrían recibido coimas de la constructora brasileña.

Las autoridades judiciales y algunos políticos han señalado que no se explican cómo Félix Moreno posee gran cantidad de inmuebles, muchos de ellos comprados en efectivo. Según él con sus ahorros y dinero de sus padres, algo poco creíble.

Ahora Félix Moreno tiene 18 meses para pensar y cantar la verdad de cómo hizo su fortuna, como llegó a tener tantos, inmuebles y autos lujosos, alguno de ellos a nombre de su esposa, a quien imagino la fiscalía tomará su declaración para saber de donde obtuvo el dinero para comprar sus bienes.

Foto: El Comercio


La fiscalía anticorrupción tiene un gran trabajo, de castigar a las autoridades corruptas que han ingresado a servirse del pueblo en vez de servir al pueblo mejorando su calidad de vida. La corrupción hizo y sigue haciendo daño a nuestro país, donde las personas en condición de pobreza y pobreza extrema siempre son lo más perjudicados.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

INSEGURIDAD CIUDADANA EL PAN DE CADA DÍA


Foto: Perú21
“Chapa a tu choro”, “Chapa a tu juez”, “La policía si chapa al choro”. Expresiones como estas se escuchan y se ven por estos días en los noticieros. ¿Qué está pasando en nuestro país?.

El presidente Ollanta Humala, en su última entrevista dejó entender que vivimos en el “país de las maravillas”, que todo está bien, que no pasa nada, y que la culpa la tienen los medios de comunicación y la población por ser “tan alarmistas”. “Yo no sé si se sienten más inseguros o si es una inseguridad que viene de atrás” dijo. ¿Cómo traducimos estas palabras? El Presidente señaló que se han hecho inversiones millonarias para mejorar la seguridad ciudadana, sin embargo, la población no se siente segura ni en su propia casa. Recordemos lo que le pasó al señor Efrén Domínguez, cuando 56 personas ingresaron a su vivienda para atrincherarse y destrozar todas a sus pertenencias. Sin embargo, la jueza Haydee Vergara Rodríguez, no le importó el sufrimiento de esa familia y decidió mandar a los 56 hampones a su casa. Me imagino que la magistrada no le importó los daños que originaron estos angelitos y los mandó a las calles nuevamente a seguir “trabajando”  como ellos lo saben hacer. En este caso la culpa la tiene la jueza de liberar a estos delincuentes y entonces me pregunto, ¿es válida la expresión “chapa tu jueza y déjala paralítica”?.
A raíz de este mal accionar de la jueza, el presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima tomó decisión de separarla del cargo.

Chapa a tu choro y déjalo paralítico, otra campaña que salió por ahí y que muchos empezaron a tomarlo literalmente, a pesar que la autora dijo que era persuasivo, claro la población que está harta de los asaltos ya no piensa en lo persuasivo sino en actuar y hacer justicia con sus propias manos.
No vamos a negar que la delincuencia creció en estos últimos años, mi hijo ha sufrido varios asaltos, en uno de ellos estos malnacidos le hicieron tres cortes en el cuerpo, poniendo su vida en peligro, tuvo que estar internado dos días hasta que los médicos descartaran algún daño en uno de sus órganos. Cuando a uno le pasa eso o un ser muy querido, lo primero que piensas es que si agarran al delincuente, es tomar venganza por tu cuenta. No me digan que nunca lo han pensado.

Si bien el ministro del Interior José Luís Pérez Guadalupe, asegura que la policía sí chapa a los choros, entonces vamos a decir que los fiscales y jueces son los culpables, por no mandar a la cárcel a estos delincuentes. Pero hay suficientes cárceles para mandar a tanto delincuente?.

Hace unos días el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Gustavo Adrianzén, indicó que dentro de ocho meses se tendrá un nuevo penal en Moquegua, pero este será para disminuir el hacinamiento que existe en los penales y no para futuros inquilinos que es lo que se necesita.

Sin duda uno de los puntos más importantes de la agenda –no de Nadine­- para los candidatos a ocupar el sillón presidencial es la seguridad ciudadana. Uno de los puntos más débiles que este Gobierno presidido por un militar que no ha podido solucionar en lo mínimo.

Y aquí vamos de nuevo.

Hasta que pude recuperar el Blog. Me tomó mucho tiempo en saber cuál era la contraseña, así que aquí vamos de nuevo, podremos hablar de todo.

martes, 11 de noviembre de 2008

INCURSIÓN TERRORISTA EN EL HUALLAGA

Por: Mónica Paredes

¡Todos a sus casas, esto es un ataque!
Me quede inmóvil por unos segundos sin saber que hacer al escuchar varios disparos, de pronto regresé la mirada al río y logre ver que los disparos provenían de la motonave llena de jóvenes vestidos con uniformes del ejército, que habían llamado mi atención ¿Pero que está pasando? me pregunté, sin encontrar respuesta en ese momento. Todos corrían alborotados sin dirección. Yo solo observaba. De pronto escuché a mi mamá “vamos, corre a la casa, son terroristas”.

Aquel día antes de la incursión terrorista, tres jóvenes desconocidos recorrían las calles polvorientas del distrito El Porvenir, un pueblo pequeño a orillas del río Huallaga en la Región San Martín, los pobladores dieron parte a la policía, pues aquellos jóvenes hacían muchas preguntas, así que los efectivos policiales los intervinieron y les llevaron al calabozo, pues no tenían identificación alguna, luego de varias horas fueron dejados en libertad.

En la tarde con el sol resplandeciente y como todos los días en el pueblo se juntaban varios vecinos a jugar voley frente a la casa de mi tío Rafael, que quedaba muy cerca del río, por donde surcaban y bajaban las motonaves atiborrados de pasajeros y cargas, en uno de los botes que surcaban ví subir a los tres jóvenes que horas antes habían sido detenidos.
Empezó el partido de voley mixto, varias niñas de mi edad –tenía 12 años- veíamos el juego, estábamos emocionadas como siempre porque en cualquier momento nos llamarían para integrar el equipo. Mientras esperaba mi incorporación, me dieron la responsabilidad de anotar los puntos y cuidar la apuesta. La jugada estaba emocionante el equipo de mi mamá ganaba, el sol ya empezaba a ocultarse.

De pronto me desatendí del juego, pues algo raro pasaba que llamó mi atención. Pues hace una hora atrás había visto surcar una motonave que se iba dejando a los pasajeros en los pueblos, que regresaban de la ciudad de Yurimaguas, sin embargo esa misma motonave estaba de regreso, cosa que nunca sucedía, pero esta vez estaba lleno de personas vestidos con los uniformes del ejército.
Entonces di media vuelta, y empecé a llamar a mi mamá que seguía jugando, pero no me escuchaba, pues el voley estaba más interesante. Así que escuche una voz muy fuerte decir: ¡todos a sus casas, esto es un ataque!, en ese momento oía gritar a la gente, que salía despavorida. Mi mamá me cogió de la mano y corrimos a la casa, pero mis hermanos no estaban, se habían ido a la quebrada a bañarse, empezamos a gritar sus nombres desesperadas, mientras escuchábamos más disparos y la orden para entrar a la casa, de pronto mis hermanos aparecieron corriendo velozmente hacia la casa.

Nos metimos bajo la cama, empecé a respirar muy rápido, sentía que me iba a quedar sin aire. Pregunté por mi papá, “se fue a una asamblea en un caserío” me respondió mi mamá, con la voz entre cortada. Detrás de la casa escuchábamos que iban a buscar a los policías para matarlos, pues a los jóvenes que habían tenido en la mañana eran parte del MRTA, que habían llegado a estudiar el terreno que iban a incursionar.

Ya no eran disparos, sino granadas, pues se escuchaban explosiones muy fuertes. Pasó por lo menos una hora y luego sacaron al pueblo entero de sus casas pues teníamos que acudir a la plaza principal, para cantar el Himno Nacional. Llegamos cuando ya entonaban el himno, nos formamos en una las filas, mire a mi alrededor y ví rostros aterrados, lágrimas en las mejillas de niños y señoras, que no sabían que iba a suceder luego.

Ellos estaban al frente del pueblo, dijeron que no nos harían daño, que solo venían a matar a los policías, que querían quemarlos vivos en la plaza de armas, pero para sus mala suerte los policías habían huido, cruzaron la quebrada y se escondieron en el espesor de la selva. Ningunos fueron hallados, al día siguiente regresaron, tomaron sus cosas y se fueron para siempre, desde aquella vez hasta el día de hoy el pueblo no ha vuelto a tener una base policial.

Terminado el Himno Nacional, saquearon las instituciones públicas, volaron las cajas fuertes que habían encontrado y se marcharon, llevándose equipos de comunicación, dejando al pueblo incomunicado, pues esto les servía para incursionar en el próximo poblado y agarrarlos desprevenidos, en busca de policías, pues eran su principal enemigo.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Una Experiencia Inolvidable


Escuché hablar del poeta Ernesto Cardenal en el año 2005, cuando vino por primera vez a Iquitos, pero en ese momento ya no me encontraba en la urbe y, como varias personas, no sabía quien era el hombre (aunque confieso que me da vergüenza decirlo, pero no miedo) luego de leer algunos informes que salió en el bitinto (ProyContra) en ese tiempo, me llamó la atención y averigüé de él (en el internet). Encontré en abundancia “Vaya es un gran hombre” dije, y yo que no sabía nada de él y cómo muchos jóvenes a veces nos limitamos sin ver más allá de lo que nuestros ojos nos permiten y no ahondamos más, por el simple conformismo o quizá porque algunos piensan que son “sabelotodo”. Leí algunos epigramas que encontré en el internet, ahí encontré “al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido”, en ese momento recordé que alguien me dijo ese epigrama, pero no sabía de quien era, tampoco pregunté.

Foto: monapar

Cuando hace más de un mes hablé con Jaime Vásquez, este me comentó que iba a traer a Ernesto Cardenal para la IV Semana del Libro, entonces pensé que sería mi oportunidad para conocerlo, faltando pocos días para la realización de este gran evento cultural decidí viajar a Iquitos, al día siguiente de mi estadía me encontré a Jaime y al poeta Percy Vílchez en el living del Dorado Plaza, esperaban al grande, al maestro, al rimador, al vate, al lírico (y más) Ernesto Cardenal y a Juan Bosco a quienes yo no había visto en persona hasta el momento (pero mis labios pronunciaron varias veces sus nombres antes que ellos llegaran a Perú). De pronto aparecieron y Jaime me dijo “nos acompañas”, ya se imaginan qué respondí, así que nos fuimos a la Municipalidad de Maynas donde  el Alcalde Salomón Abensur y un grupo de funcionarios esperaban al poeta, pero más alegría me dio cuando llegamos al mercado artesanal de San Juan, caminé junto a él, me sentía muy emocionada y le tomaba algunas fotos que quedaron en Pro & Contra.

El sábado mientras esperábamos que zarpara la lancha hacia Ceiba Tops, el maestro Cardenal me saludo, no escuché exactamente que dijo, pero Angel Vásquez me dijo “te está saludando” al que respondí ¡sí! Me acerqué a su lado y emocionada no sabía que decirle y de pronto se me ocurrió hablarle sobre la hora del desayuno que un día antes él y Juan Bosco no se ponían de acuerdo, al final desayunaron mucho más temprano de lo acordado. Así que en ese momento me senté junto a él y Ángel se ocupó de tomarme una foto.
Ya en la noche, en el auditorio del albergue, recitó varios versos y todos los presentes estaban emocionados.

El domingo, luego que sostuviera varias entrevistas a los medios locales y nacionales frente a la piscina del Ceiba, fue hacia el bar a tomar un pisco sour, Jaime me dijo que le sacara una foto con él y al llegar a la mesa Juan Bosco me dio un libro de epigramas del gran maestro Cardenal, quien con un gesto de amabilidad dijo que primero lo firmará antes de entregarme, dije gracias, muchas gracias y le seguí tomando fotos cuando estampaba su firma en el libro lleno de versos y a final emocionada me retiré de la mesa sin tomarle la foto a Jaime, que luego le dije que ya anteriormente lo había hecho.

Ya en la noche del domingo, Jaime, llevó a Ernesto y a Juan Bosco a cenar en El Zorrito (donde una noche antes comí una cecina con tacacho con unos amigos) donde comió de todo al igual que Bosco quien preguntó si faltaba algo que probar porque a él le encantaría seguir comiendo ¡que apetito! dije. De pronto, en la cena, Juan Bosco me consultó si escribía poemas y le dije que no, pero sí mi hermano menor lo hacía, conversamos un poco de la selva, del lugar de donde nací, de las vacas, las gallinas, los patos y más animales de la selva, volvió a decirme ¿escribe poemas?, escribo, pero no poemas le volví a contestar, a lo que Bosco me respondió con su acento nicaragüense: intentá.

Así terminó la cena y luego regresaron al hotel, donde me despedí del maestro Ernesto Cardenal y de Juan Bosco, con un “hasta pronto”.